Un detalle del plato indica el lugar del reportaje, el Asilo de San Jaime y San Saturnino, un orfanato fundado en el año 1926 y derribado en los años 60, situado en la calle Meléndez Valdés, 46, de Madrid.
Es la primera imagen del reportaje: una muestra de la especial sensibilidad hacia los niños de ‘Chim’. El fondo concuerda con la arquitectura de el Asilo de San Jaime y San Saturnino del barri de Chamberí.
Los niños y niñas que meses antes estaban separados por sexos, reunidos en una sala de juegos alrededor de un oso de peluche, saludan con el puño levantado y cantan
'Chim' se acerca al grupo. La secuencia (un total de 42 negativos), sigue mientras los niños desfilan, cantando y saludando, por los pasillos, hacia el comedor del centro.
Momentos antes, 'Chim' había fotografiado a los niños lavándose los pies en unas picas y duchándose. El reportaje de la vida cotidiana en el centro sigue cuando se van hacia el comedor.
Una cuidadora sirve la mesa. Las monjas a cargo del establecimiento fueron explulsadas pero se mantuvo el personal civil. Todo cambió en 1939: el centro fue rebautizado como Asilo del Cristo de la Victoria.
Un niño en el comedor del centro. 'Chim' ya demuestra el interés para reflejar la mirada en los ojos de los niños desvalidos que desarrolló en su trabajo posterior para la Unesco.
Aunque inicialmente se pensó que la escena correspondía a una de las plazas de toros de Barcelona, el enrejado permite identificar el lugar como plaza de Las Ventas, de Madrid.
Un grupo de ñiños come en las cocinas del palacio, que se había convertido en una colonia escolar modelo. Miaja hizo pronto del edificio su lugar de mando durante la defensa de Madrid (la Posición Jaca).
Guiados por un miliciano, los niños, probablemente un grupo de pioneros, pasean por los jardines de El Capricho, en el exterior del palacio. Les acompañan los escritores José Bergamín y Ilyá Ehrenburg.
Ehrenburg plasmó la escena en una crónica: “Me llevaron a una finca, cerca de Madrid, donde había columnas, estatuas antiguas y comedores íntimos. En un parque jugaban los hijos de los obreros”.
'Chim' interrumpe un largo reportaje sobre el trato que reciben los primeros presos marroquíes en un cuartel de Madrid para salir a la calle y fotografiar a un grupo de niños.
En todas las guerras pasa lo mismo. Los niños imitan a los mayores. Pero con una mirada de inocencia que hace que todos los gestos cambien de sentido y los uniformes se conviertan en disfraz.